No te sientas seguro parapetado tras una trinchera abandonada, el enemigo habita en tu cabeza. Cuando asomes tus ojos por encima de ella nos veras. No importa que te agazapes inmovil, manchado de barro... no importa que te embadurnes con la sangre de los cadáveres que te rodean... nuestras bayonetas siguen tu rastro. No importa que te hagas el muerto porque ya lo eres, llevas años muerto.
Hemos empezado a reptar hacia ti, somos tan sigilosos que cuando quieras darte cuenta de nuestra presencia ya no te quedara aire en los pulmones ni siquiera para gritar. Tu elección es difícil, hagas lo que hagas te conduciras hacia el mismo fin. Y no esperes más piedad de nosotros que la que has tenido tú con otros. No te conocemos de nada, pero da igual... Nos ha tocado a todos el ser peores y el jaque mate está de nuestro lado.
No sirve rezar, no sirve suplicar, nosotros también lo hacemos y ahora tu estas solo. Tus oraciones son estériles ante el acero de nuestras armas.
Será rápido, marcharemos sobre ti como otros lo hicieron sobre los muertos, quien sabe, quizas hacia nuestra propia muerte.
Te estamos viendo ya... temblando, sin fuerza en las manos. Levantate y mira tu destino con gallardía, pues solo te queda eso. Levanta tu fusil y apuntanos, eso nos dará coraje y hará por lo menos, que al llegar la noche te recordemos como un soldado. Será tu último rastro de vida en la memoria fugaz de tus verdugos... Mas allá sólo quedará de ti la niebla fría de la nada...